Orbe

Tamaulipas y el efecto marginal

Ma. Teresa Medina Marroquín

La complicada información financiera que fluye llena de tecnicismos incomprensibles para el ciudadano de a pie y en general no captada por el radar social, incluso hasta por mis orejas subdesarrolladas, dificulta la interpretación transparente sobre el comportamiento de la economía.

Esa deficiencia, sin embargo, no quiere decir que pasemos por alto noticias que acalambran a la sociedad, básicamente a empresas de todos los tamaños y gobiernos de los tres niveles.

La más reciente -que ya se veía venir- fue la decisión del Gobierno federal de recortar el gasto público en 132 mil 300 millones de pesos con efectos inmediatos y equivalentes al 0.17 por ciento del PIB.

El impacto mayor, anunció el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, lo recibirá Pemex con cien mil millones de pesos, en tanto la Federación tendrá que apechugar los restantes 32 mil 300 millones.

De cuya cifra, sin desdeñar el cargo mayor a nuestra petrolera, que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya no lo es tanto, la tijera recortará seis de cada diez pesos en el llamado “gasto corriente”, sin afectar áreas sensibles como son la seguridad, el desarrollo social y proyectos prioritarios.

Habrá que ver si en los hechos el tijeretazo es exactamente como se planea o si, ya entrados en “ahorros” y sin previo aviso, el cinturón sofoque otros presupuestos públicos, recurriendo a una mayor deuda pública.

También faltará verificar si la medida, que algunos ya califican de un “austericidio” serial, afectará a los gobiernos estatales y, de ser así, a cuánto ascendería la proporción que le corresponda a Tamaulipas.

Incógnita que seguramente despejará en estos días el secretario de Finanzas, Jorge Ábrego Adame, que estuvo muy pendiente del contenido de este anuncio donde el propietario de la casa más famosa de Malinalco destacó que la disposición fue obligada por los vaivenes de la economía internacional.

“Esto viene del exterior, no lo determina México”, dijo curándose en salud y blindándose de diversos ataques críticos, precisando al mismo tiempo que el recorte tendrá “un efecto marginal” en el crecimiento de la economía en este 2016.

La otra interrogante es si la situación de la economía -que muchos observan como devastadora- tendrá un repunte a partir del tercer año de gobierno de Enrique Peña Nieto.

Y es que de acuerdo a las experiencias vividas en los anteriores tres sexenios, la economía mexicana tuvo un mejor desempeño a partir de la segunda mitad de esas administraciones.

Los detonantes fueron, señalan los conocedores, los ajustes cambiarios que permitieron grandes incrementos en las exportaciones como precisamente ocurre ahora.

Cabe entonces preguntar: ¿experimentará México con el actual Gobierno federal lo mismo que con Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, pese que a este último (decían) le tocó enfrentar la peor crisis financiera que el mundo había padecido en 80 años?

Esperemos que sí, y no sólo eso, sino que tal expectativa cíclica venga aparejada con respuestas que son competencia nacional y ya no del exterior (como argumenta Videgaray) y que tienen que ver con el combate frontal a la corrupción que el país espera impaciente, y la disminución de la violencia e inseguridad donde la percepción pública igual se ubica en su punto más sensible.

 

2016: IMPERCEPTIBLEMENTE MEJOR

Y a propósito de que la economía nacional pudiera repuntar a partir del cuarto año del sexenio peñista, vale la pena comentar que la estimación que el FMI proyecta para México es de un 2.6 por ciento.

Proporción que si la comparamos con la expansión del 2.5 por ciento del 2015, la segunda economía de América Latina tendrá un crecimiento muy poco considerable, aunque no tan fatalista como se había previsto.

No obstante, faltaría ver el dato definitivo y oficial que se dará a conocer el martes 23 de febrero, confirmando el 2.5 por ciento del año pasado.

 

MANOS VACÍAS Y URGENCIA DE BOMBEROS

Conscientes los aspirantes a puestos de elección popular en Tamaulipas de que aún es muy temprano para expresar quién lleva la delantera y quién va rezagado, no deja de percibirse que las ofertas opositoras son opacas y no entusiasman a un electorado inmerso en una crisis de credibilidad. ¿Será porque carecen de buenos precedentes y debido a ello traen las manos completamente vacías? La otra es que el PRI está urgido de bomberos muy experimentados, capaces de sofocar cualquier infierno.

¡Feliz fin de semana!

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