Melitón Guevara Castillo

¡HARTAZGO!

Estamos viviendo un proceso electoral inédito porque hay variables que hoy, por hoy, no se pueden soslayar. Una de ellas, son las candidaturas independientes; que, dicen muchos, no van a ganar, pero sí tendrán su impacto en el recuento final de los votos, toda vez que al estar por primera vez en el escenario político, sus votos se van a derivar, se los van a quitar, a uno u otro partido político.

El tema de los independientes toma vuelo porque los legisladores incluyeron esa figura de manera casi obligada para todas las entidades. Y en el caso de Tamaulipas, en otras ocasiones, ya se había dado: así fue como, ufff, hace buen número de años, que José Gudiño Cardiel salió a la arena política en Jaumave: fue alcalde por la vía independiente, de eso, ya hace como 30 años y llegó a la política para quedarse: ahora quiere ser diputado local (otra vez) y su cuñada Olga Lidia de la Rosa Torres será la próxima alcaldesa de Jaumave.

¿Por qué gano El Bronco, como independiente, la gubernatura de Nuevo León? ¿Qué factor influye más? ¿Las redes sociales o la campaña de desprestigio que El Norte le endilgó a quien gobernaba y a su familia. La pregunta fue para Gregorio Martínez, periodista y otros ponentes al Foro de Marketing Político, celebrado este viernes en la Capital tamaulipeca: la respuesta fue, ¡el hartazgo!, combinado con otros factores, como la corrupción y la impunidad.

Hice las preguntas pensando que este año hay elecciones locales en Tamaulipas y, obvio, para reflexionar sobre el rol, el papel, que juegan los independientes en el actual proceso electoral. Les pregunto a los ciudadanos tamaulipecos, a los electores, ya vieron el video de Francisco Chavira, el candidato independiente: y su mensaje solo habrá de sacar a los corruptos del poder, igual que lo hacía El Bronco. No hay, digamos, propuestas de gobierno… solo la promesa de cambiar a los hombres del poder. https://www.facebook.com/chavirasabe/?fref=nf

La pregunta, en todo caso, si en Tamaulipas hay –como dicen que hubo en NL–, un hartazgo de la población derivado de corrupción e impunidad en las distintas esferas del poder. Y claro, de los problemas cotidianos que vive la población; uno tan grave que ya el alcalde capitalino Fernando Méndez, sin ruborizarse, aconseja que si no tiene uno que andar en calle, digamos a una hora no normal, que es preferible quedarse en casa.

Hay elementos o factores que no se pueden soslayar. Si bien es cierto que, de los siete que aspiraban a ser gobernador, hubo un compromiso de unidad y disciplina, no todo es dulce en la nominación de las candidaturas a las alcaldías y a las diputaciones. Y es que ahí, parece mentira, pero se está observando cómo los cacicazgos locales se están imponiendo y están provocando, digamos, molestias y, eso sí, hartazgos en la militancia priista y en la sociedad en general.

Dicen que pueblo chico, infierno grande, y para el caso se puede consignar tres casos: En Güémez, el cacicazgo de Lorenzo Morales, está impulsando a Carlos Gutiérrez, su cuñado y a quien, entre otras cosas, se le etiqueta el calificativo de golpeador de mujeres. La percepción es que, con este candidato, Lorenzo seguirá garantizando hacer negocios a la sombra del poder. Lo sucede en Jaumave: José Gudiño Cardiel, ya fue alcalde, diputado local y otra vez será diputado.

El caso es que, casi en todos los municipios, se autorizo a unos y a otros moverse, hacer la lucha para alcanzar la nominación. Pero con ellos, no se siguió el proceso de la gubernatura: simplemente, la elite decidió quien será candidato a la alcaldía y a la diputación. Y, obvio, en más de un municipio el malestar es evidente. Y la cuestión no es la disciplina, es el trabajo partidista. Por ejemplo, ya Enrique Cárdenas anuncio que tiene compromiso con la candidata a Mante y, eso indica, se dedicara en cuerpo y alma a lograr que su amiga Rosalba de la Cruz se quede con la alcaldía.

En Tamaulipas también hay hartazgo de imposición política.

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