Perspectiva Caballera

Leyes para pocos

Marco A. Ramírez.

En todos lados se cuecen habas. El año pasado las cámaras de Representantes y de Senadores del estado de Texas aprobaron dos iniciativas de ley relacionadas al polémico tema de la portación de armas de fuego.

La primera es la ley HB-910 que ya entró en vigor desde el primer día de este año y permite la portación visible de armas de fuego. Anterior a esto, los civiles ya podían portar armas de forma no visible siempre y cuando contaran con la correspondiente licencia. ¿Por qué es mejor que quien porta un arma la pueda exhibir? Para hacer este tema más complejo, la ley establece que los establecimientos comerciales determinen por su propia cuenta si aceptan o no personas armadas dentro de sus instalaciones. Esto significa que en algunas tiendas sí y en otras no, que en algunos restaurantes sí pero en otros no; HEB y Whataburguer son solo dos ejemplos de compañías que han puesto los letreros que exige la ley en sus locales para darle a conocer a la gente que no son bienvenidos con armas.

La segunda es la ley SB-11 a ser implementada en el próximo ciclo escolar que inicia en Agosto. Las universidades públicas del estado deberán, del verbo no hay de otra, establecer reglamentos para que los estudiantes que cuenten con la correspondiente licencia puedan portar sus armas a discreción y de forma no visible en salones de clase y otros edificios incluyendo dormitorios. Por si esto no suena ya lo suficientemente fuera de orden, esta ley deja al criterio de la de cada institución la delimitación de espacios “libres de armas” pero deja claro que no puede ser totalmente restrictiva. Esta flexibilidad genera solamente mayor confusión y la pregunta sigue siendo “¿Para qué?”.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) es una poderosísima organización no gubernamental, teóricamente sin fines de lucro, que aboga por el derecho que la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América le confiere a cada ciudadano para poseer y portar armas sin restricciones. El rol de NRA es crucial en el multimillonario negocio de las armas en Estados Unidos. Sus casi cinco millones de miembros contribuyen para un presupuesto operativo estimado en 250 millones de dólares al año. Con ese dinero se consiguen más recursos para apoyar campañas de políticos o para presionarlos, se ganan favores y se consigue que leyes de poca importancia para la mayoría de los ciudadanos reciban la atención necesaria para ser aprobadas. NRA es considerado el grupo de mayor influencia política aún por encima del Presidente, en la primer semana de enero vimos llorar a Obama por la tristeza de recordar a las víctimas de diferentes tiroteos en los años recientes incluyendo la muerte de los 20 niños y seis adultos en una escuela primaria perpetrado por un solo individuo armado en Newton, Connecticut. Llora de tristeza y por la impotencia de reconocer, sin decir, que él por sí solo no puede hacer mucho, que no hay apoyo ni interés de las cámaras para establecer leyes y reglamentos que aseguren el cumplimiento de criterios para que las armas no queden en manos de cualquiera, sobre todo de quien no esté mentalmente apto. Obama ha hecho lo que puede con lo que tiene, ha propuesto y ha destinado recursos pero no le alcanza, compite contra intereses mayores, sus lágrimas tampoco alcanzan.

En un escenario imaginario, un profesor de cualquier universidad de Texas entrega a sus alumnos los resultados del último examen que, además, es crucial para aprobar la materia y graduarse. James revisa su calificación y se da cuenta que no está aprobado. James tiene licencia para portar arma de forma no visible. Contrariado por el resultado, le reclama en voz alta al profesor quien no tiene idea de que James está armado. James se pone agresivo, el profesor trata de mantener la calma. James exige una revisión, el profesor indica que no hay nada que revisar. James se incorpora y saca su arma, en menos de dos segundos hace tres disparos y el profesor cae herido de muerte. La continuación de esta historia puede ser cualquiera que ya hemos escuchado en las noticias. James le arrebata la vida a otros compañeros suyos, luego llega la policía y es abatido. El tema de las armas vuelve a hacer ruido a nivel nacional hasta que alguna otra noticia más importante lo diluye.

Estadísticas del año 2014 muestran que solamente el tres por ciento de la población del estado de Texas cuenta con una licencia o permiso para portar arma de fuego ya sea visible o no visible. Estas leyes para tan pocos confirman la tremenda influencia política de NRA. Obama ya se va y no lo entendió, cualquier cosa que tenga que ver con armas se tiene que negociar con ellos, hay que trabajar con ellos. La sucesora o sucesor tal vez lo tenga más claro y su primera victoria en este sentido sea implementar evaluaciones psicológicas continuas que garanticen que quienes portan armas están emocionalmente estables, que esos pocos no están locos.

Se dijo primero aquí. En una semana, otro escenario.

Avui no és demá.

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