CIUDAD DE MÉXICO, febrero 24 (Agencias)

La última vez que Chris Rock fue el anfitrión de los premios Oscar, en la ceremonia de 2005, muchos lo vieron como un auténtico fracaso, tras no superar las altas expectativas puestas en él. Pero ahora el humorista tiene una segunda oportunidad para redimirse y salir en busca del rating perdido en la 88 entrega con lo mejor que sabe hacer… comedia.

“Gritón, sarcástico, displicente y mucho más que una decepción”, escribió el crítico del “USA Today”, Robert Bianco, en su primera aparición hace poco más de una década como conductor de los premios de la Academia.

“Figura entre los peores conductores en la historia de la ceremonia”, agregó el crítico.

Otros informes destacaban que la audiencia de la ceremonia conducida por Rock cayó cinco por ciento, a alrededor de 42.2 millones de espectadores en Estados Unidos, con respecto al año anterior cuando Billy Crystal estuvo al frente de la máxima gala de la Meca del Cine.

Ahora, Rock, con 51 años, ha dicho que para conducir la 88 ceremonia del Oscar, a celebrarse el próximo domingo en el teatro Dolby de Los Ángeles, California, ha reescrito todas las bromas que ya tenía listas en su guión para esa noche.

Decisión tomada para aprovechar la coyuntura alrededor de una ceremonia donde escasean los nominados de piel negra, lo cual suscitó un complot encabezado el director Spike Lee y la actriz Jada Pinkett Smith; con lo cual se espera que realice chistes en alusión a la polémica que envuelve a la Academia.

Por su parte, el productor de espectáculos, Reginald Hudlin, auguró que Rock hará un gran trabajo.

“Tengo mil por ciento de confianza que Chris entregará algo que la gente va conversar durante semanas”, advirtió.

Entre los mejores conductores que se han encargado de la ceremonia del Oscar destacan Billy Crystal, quien ha estado al frente de la gala en nueve ocasiones (1990, 1991, 1992, 1993, 1997, 1998, 2000, 2004 y 2012).

Así como los desaparecidos Bob Hope y Johnny Carson, quienes comparten el récord de ser los anfitriones en dirigir más ceremonias seguidas, con cuatro cada uno.

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