Rogelio Rodríguez Mendoza

Casi seis de cada diez mujeres tamaulipecas, mayores de 15 años de edad, han sufrido algún tipo de violencia, aseguró Fabiola Reyes Villicaña.

Citando cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Jefa del Departamento de la Dirección de Observancia de la Política Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres, de la cuarta visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), detalló que los tipos de violencia más comunes son golpes, amenazas, violación, discriminación, violencia psicológica o económica, entre otras.

A través de un comunicado difundido en su página de Internet por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas (Codhet), en razón de una conferencia que Villicaña impartió a estudiantes de la UAT con el tema “Igualdad de Género”, se establece que 57 de cada cien mujeres mayores de 15 años han padecido algún episodio de maltrato.

Las agresiones casi siempre provienen de la pareja actual o anterior de la mujer, bien sea su esposo, novio o con quien viven o vivieron en unión de pareja.

“Este fenómeno también se refleja en el ámbito laboral, donde padecen diversos tipos de violencia, que van desde la violación, el acoso sexual, y lo más común, la discriminación laboral por parte de los empleadores, la cual se presenta en el 27.7 por ciento de las mujeres que trabajan”, mencionó.

Como dato relevante, señaló que a pesar de que se dice que el factor económico le da mayor libertad a la mujer para decidir dejar de vivir con su agresor, la prevalencia de violencia de pareja más alta se registra entre las mujeres que trabajan, donde alcanza hasta el 48.1 por ciento.

Al respecto, agentes del Ministerio Público consultados señalan que el principal obstáculo para frenar la violencia contra la mujer es la misma mujer.

Coinciden en que la situación se da porque las víctimas de violencia casi siempre desisten de la acción penal y terminan perdonando a su agresor por diferentes motivos, principalmente la dependencia económica.

“Eso genera un círculo vicioso en el que primero la mujer golpeada acude ante una agencia del Ministerio Público a denunciar la agresión, luego retira la denuncia y después regresa golpeada otra vez. Es ocurre con la mayoría de las víctimas, por eso no decrece la violencia familiar”, detallaron.

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