Geopolítica

Jaime Elio Quintero García

En México, a los internacionalistas aún no les damos el lugar que en la actualidad les corresponde, además de que no hay muchos de ellos, por lo que se dificulta cruzar información y tener desde México, una visión completa de la interacción y juego de intereses regionales en el mundo actual.

Razones para que esta astringencia editorial esté presente en México hay muchas, pero solo una es válida, no tenemos aún la cultura del análisis global que mucho necesitamos para entender lo que pasa dentro y fuera del país, sus orígenes, sus consecuencias, su temporalidad y sus perspectivas de corto, mediano y largo plazos.

Caso concreto los precios del petróleo, asunto que en México mucho nos importa y afecta, y que por supuesto, no tiene tan solo raíces económicas y de mercado, es decir, de oferta y demanda, factores cuyo desequilibrio descomponen o perturban un mercado cualquiera que este sea.

Están presentes en este tema otros factores, que nosotros, por el hecho de haber salido muy recientemente de una economía cerrada y proteccionista, aún vemos muy lejanos pero que influyen y definen lo que hoy nos sucede. Es por tanto, de la mejor conveniencia para nosotros integrar a nuestra vida cotidiana y de lecturas periodísticas especializadas, al y a los temas internacionales, y dejar un poco de lado lo muy doméstico, que ciertamente ya no define lo que nos sucede.

Al seguir con el tema y ejemplo del petróleo, vemos que existen agendas geopolíticas que se entretejen con la caída, alza o estabilización de su precio. Agendas cuya ramificación alcanza a llegar o más bien parte, del medio oriente, Rusia, Europa y Estados Unidos.

Sabemos que los petroprecios inician su descenso a mediados del año 2014. Suceso coincidente con la crisis ruso-ucraniana, momento en el que la primera se anexa la región de Crimea y que dispara la posibilidad inmediata de un conflicto EU-Rusia, cosa de la mayor inconveniencia para Estados Unidos, so pena de entrar en una espiral de guerra fría nuevamente, aún sin haber liquidado la crisis económica de 2008.

Por lo que la mejor estrategia era ponerle presión económica a Rusia, dado que es el segundo mayor productor y exportador de petróleo en el mundo. Consecuentemente, asume costos muy altos con la baja de estos precios. Bien es cierto, por otra parte, que a Estados Unidos le conviene que los precios del hidrocarburo estén bajos por razones internas de consumo, lo que le ayuda a crecer y terminar de salir de su crisis.

Pero también le interesa, a la vez, que la economía rusa sufra y se deteriore para imponerle condiciones de mejor equilibrio geopolítico. Asunto éste que provocó que Rusia y Arabia Saudita -grandes productores-, negociaran bajas en la producción para detener la caída de los precios, con lo que se inducía una petición saudita a Rusia para que pusiera presión sobre el régimen sirio del presidente Assad.

Así, de esta manera es como lo político se entrelaza con los fundamentos del mercado, pues al mantenerse bajos los precios del petróleo, los sauditas ganan, por un lado, quebrando muchas empresas petroleras chicas y medianas que se estaban beneficiando con la nueva tecnología del petróleo de piedra y, por otro, ayudando a echar del poder a un enemigo ideológico y religioso. Desde luego que posterior a esta intriga estratégica ganarían los sauditas, al quedarse con una parte más grande del gran pastel de la exportación de crudo en el futuro próximo.

Estas historias de enredos económicos, políticos, diplomáticos y de encuentros y desencuentros regionales, llamados geopolítica, de alguna manera explican también las recientes visitas del presidente mexicano a Medio Oriente y las visitas a México de mandatarios de países que tienen que ver con el negocio de la energía, a fin de dejar presente entre la comunidad internacional, que México es un país productor de petróleo con una economía abierta y receptora de inversión en la rama energética.

Todo esto es tan solo un ejemplo del nuevo y urgente interés que México y sus medios de comunicación, de análisis y estudio editorial, deben cobrar por la vida y sucesos internacionales de los que formamos parte para bien y para mal también. Así que acostumbrémonos a leer y entender más el contexto.

Nos vemos y leemos el próximo martes.

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