CIUDAD DE MÉXICO, marzo 2 (Agencias)

Un mexicano fue el único autorizado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (Ampas por sus siglas en inglés) para repartir “shots” de tequila entre las estrellas de cine que desfilaron por la alfombra roja de la 88 edición de los premios Óscar, realizados el pasado domingo en el Teatro Dolby de Los Ángeles.

El personaje televisivo llamado Guillermo, que es parte del talkshow “Jimmy Kimmel Live!” de la cadena estadounidense ABC, una vez más se encargó de brindar con los famosos en su llegada a la ceremonia, con su bebida servida para la ocasión en una botella de “Academy A-Water” que en realidad era la bebida nacional destilada del agave, y de su sabor no se escaparon la australiana Charlize Theron, el actor nominado Bryan Cranston, el comediante británico Sacha Baron Coen con su esposa Isla Fischer, el rockero Dave Grohl y obviamente el Mejor Director de este año con “The Revenant”, el connacional Alejandro González Iñárritu.

“Voy a hablar con los famosos y a emborracharme”, dijo Guillermo a la cámara de su emisión presente en el “red carpet”.

Posiblemente la mejor intervención fue la de Theron, protagonista de la cinta “Mad Max: Fury Road”, quien agradeció la bebida al animador ataviado con su “discreto” saco dorado, según él adquirido para la ocasión en las tiendas departamentales Target, con un “beso de esquimal” y un “I love you”.

“Oh, realmente lo tomé. ¡Qué aliento!”, dijo la ex pareja de Sean Penn.

Aunque tampoco se quedó atrás Cranston, ya que el actor de “Trumbo” al ver a Guillermo de inmediato con sigilo le preguntó como si fuese su “dealer”: “¿Qué tienes para mí?”, en alusión al personaje televisivo que lo catapultó a la fama “Walter White / Heisenberg” en la serie “Breaking Bad”.

También Guillermo hizo que se le descompusiera el rostro a la bella Priyanka Chopra, la actriz, cantante india y ganadora del concurso internacional de belleza Miss Mundo en 2000.

Mientras que Coen y su pareja al probar el tequila “derecho” hacían gestos de dragón, al grado de ironizar que la bebida “estaba buena para el desayuno”, Iñárritu brindó sin gesticular y con un ¡Salud!, antes de ingresar al recinto donde, por segundo año consecutivo, se embolsaría la codiciada estatuilla.

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