De línea a línea

Escuelas de la salud

 

 

Martín Sánchez Treviño

 

La salud pública es uno de los retos de los gobiernos y las escuelas de educación superior en las últimas décadas, pues, no obstante que la medicina ha alcanzado metas importantes, por la que las sociedades de otros tiempos lucharon y por lo mismo hicieron aportes relevantes a la ciencia médica y tuvo sus aplicaciones y resultados en la vida social, de la ciudades y regiones del mundo.

Resulta de notable importancia que las universidades de Texas, Valle del Río Grande, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila participen juntas en proyectos de investigación como el del zika, una mutante del dengue, que actualmente representa un riesgo para la sociedad.

Los centros de investigaciones de estas casas de estudio, sobre la todo la Universidad tamaulipeca ha privilegiado estas líneas de investigación científica, porque entiende que estas tareas su misión es espontánea y dinámica.

Sobre todo que los profesores tamaulipecos saben de sus capacidades y se conocen como agentes del conocimiento, sabedores de los nuevos elementos que pueden aportar en problemas y temas de los que la sociedad esperan una respuestas de sus centros de estudios superiores.

Pero también es meritorio que los alumnos y maestros de las escuelas de medicina que la Universidad tamaulipeca acuden a esas mesas interdisciplinarias, porque también cuentan con investigaciones que nutre los trabajos de otras universidades y aportan sus propias investigaciones ante problemas de salud, que tiene un impacto en la sociedad. Y ante el cual la ciencia médica busca nuevas alternativas. Y los estudiantes de nuestras escuelas están a la altura de otros planteles, porque así lo han demostrado.

Gustavo Gutiérrez, director de la Unidad Académica de Matamoros de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, considera que es relevante que los docentes y alumnos participen en trabajos conjuntos de investigación con sus homólogos de la Universidad del Río Grande, porque tanto estudiantes como maestros tienen más posibilidades de crecer. Pero además porque se busca que tengan estancias en esa universidad texana.

Y el rector Enrique Etienne Pérez del Río es un convencido de que es una de las formas como la universidad tamaulipeca, no solo puede crecer, sino también proyectarse el mundo de la medicina y de la investigación de la ciencia médica.

Por cierto, la semana que transcurrió, el rector Etienne recibió junto con el director de la escuela de medicina de Matamoros, la certificación de calidad, de parte del Consejo Mexicano para la acreditación de la enfermería.

También la licenciatura en seguridad, salud y medio ambiente obtuvo un reconocimiento con el nivel uno por los comités interinstitucionales para la evaluación de la educación superior (Ciees).

Son logros importantes que le permiten a la Universidad tamaulipeca garantizarle a la sociedad que los estudiantes reciben educación reconocida y avalada por organismos externos, pero sobre todo, que la formación que otorga la Universidad tamaulipeca se desarrolla con estándares de calidad.

La salud es una de la tareas que el gobernador Egidio Torre Cantú hizo suya durante los seis años de su mandato, además de su espíritu altruistas se debe también a que su abuelo, su padre y su hermano se han desempeñado como médicos.