De Línea A Línea

Que podría haber cárcel

Martín Sánchez Treviño.-

 

Una de las obras no concluidos por el ex gobernador Eugenio Hernández Flores, fue el proyecto de la cárcel de máxima seguridad, del cual nunca se informó ni siquiera sobre el costo que tuvieron las cien hectáreas donde se edificaría el proyecto fallido, pero fue un buen negocio para los gobernantes de ese entonces.

El predio fue propiedad de don Guillermo Martínez Moreno, quien a su vez lo vendió a Felipe Sada y éste fue último propietario antes de que el Gobierno estatal adquiriera el lote. Se habla de un negocio jugoso. El predio se localiza sobre la carretera (85) conocida como la nacional México-Laredo, tramo Victoria-Llera.

La obra se inició en el 2008, dos años antes de que concluyera la gestión de Hernández Flores, la obra la inició uno de sus amigos, con los que en sus tiempos de constructor pobre, al ex mandatario le dieron la oportunidad de participar en la construcción de algunas secciones de la cárcel de mediana seguridad de Reynosa.

El proyecto contemplaba una de las cárceles federales más relevantes para el noreste del país, porque comprendía un nuevo concepto para los reos considerados de alta peligrosidad, pero también respondería a las nuevas exigencias y protocolos establecidos por la Secretaría de Gobernación.

Según lo llegó a informar en ese entonces el secretario general de Gobierno, Hugo Andrés Araujo de la Torre, la obra se realizaría con recursos de procedencia federal, porque la cárcel estaría destinada para reos que cometieron algún ilícito tipificado como delito federal.

Cada año el Gobierno federal aportaría 300 millones de pesos que se aplicarían en la obra de referencia, pero sólo hubo recursos en los dos últimos años de la administración de Hernández Flores y por lo mismo de la obra ni siquiera se concluyeron los cimientos.

Por cierto, la constructora responsable de la obra llegó a instalar una planta de concreto dentro del predio, en señal de que habría recursos suficientes para despegar la obra y reportar al Gobierno federal los avances correspondientes a los dos últimos años del gobierno geñista, pero ni siquiera se construyeron los cimientos de la cárcel.

El gobierno de entonces tenía claro que la obra era del Gobierno federal y que por lo mismo no la podría pavonear a su favor. Pero sí tenía tamaños para meter mano en la construcción de esta. Que al final del día era lo que más interesaba. Sobre todo porque la inversión era de miles de millones. Y no escaparía de la avaricia geñista.

Pero además respondía a la política anticrimen peculiar del ex presidente panista Felipe Calderón Hinojosa y que por lo mismo no hay que descartar que, en los próximos años podría reactivarse el proyecto y la obra carcelaria, con la llegada al Gobierno estatal de Francisco García Cabeza de Vaca. Quien podría exigir al Gobierno federal de Enrique Peña Nieto la aplicación de recursos en la cárcel de seguridad.