Rebeca Maldonado.-

Las madres se preocupan tanto por el bienestar de su bebé que a raíz de muchas creencias que van de generación en generación hacen de todo para mantener la salud de sus niños lo mejor posible, sobre todo los primeros años de vida donde son más vulnerables a enfermedades. Algunas de las costumbres son mantener a los pequeños protegidos, más de sus pies, poniéndoles algún tipo de calzado.

Sin embargo, un estudio de la Universidad Complutense de Madrid reveló que calzar a un niño desde muy pequeños repercute de alguna forma en el desarrollo de su inteligencia y motricidad.

Y sí, mientras tu bebé pase más tiempo sin zapatitos, incluso si son los más tiernos y a la moda, será un niño más inteligente y sin duda más feliz, pues experimentar sensaciones que los hacen disfrutar de su entorno más de cerca, claro, siempre bajo la supervisión de mamá o papá.

Los expertos comentan que esto es posible gracias a que en los piecitos de los bebés tienen muchísimas terminaciones nerviosas, lo que contribuye a que el pequeño reciba información sobre el mundo. Por lo contrario, cuando le pones los zapatos a tu hijo, les estas privando de esa recepción táctil, además de la percepción de la posición de su cuerpo y movimientos de sus pies, afectando así la maduración de sus habilidades motrices.

En el desarrollo de su inteligencia, los pies tienen un papel muy importante, tanto como el de otros órganos y sentidos como la lengua, las manos, entre otros, ya que con los pies también experimentan infinidad de sensaciones de las que van aprendiendo.

Así que, la próxima vez que le pongas esos tiernos zapatitos a tu bebé, dale la oportunidad de quitárselos por lo menos un ratito, que sienta el pastito, lo suave de las sábanas o la arena. Se recomienda calzar a los niños en ocasiones especiales, pero en casa, permítele jugar libre, si hace mucho frío ponle unos calcetines. Los bebés descalzos son más felices e inteligentes.

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