Poder político

El amor electoral y la gran importancia de los medios masivos de comunicación

 

Ciriaco Navarrete Rodríguez

 

Nadie en su sano juicio podrá negar la gran importancia de los medios masivos de comunicación, intrínsecamente vinculada a las sanas tareas de las y los periodistas, que a diario visitamos las fuentes de información política y gubernamental, así como también, acudimos en busca de noticias que surgen en el ámbito de los particulares y que por propia naturaleza son humanamente importantes.

Es la ciudadanía la que más exige y necesita conocer las decisiones que a diario toman nuestras autoridades a quienes elegimos, porque en ellas depositamos nuestra confianza, y si bien es cierto que no fue unánime, pero si lo fue mayoritaria, tanto en el ámbito nacional, como en los estados y en los municipios del país.

De ahí que la información sustentada de los saberes verdaderos debe llegar a tiempo a las familias, de las cuales, hay que decirlo, están surgiendo nuevos electores que son las y los hijos que están llegando a la mayoría de edad, y esa es una realidad innegable que las y los gobernantes están obligados a fortalecer todos los días, como parte fundamental de sus proyectos cotidianos.

Aquella confianza con la que los actuales gobernantes lograron su triunfo electoral, jamás la deben descuidar, aunque estén muy resentidos  debido a los pasajeros tufos de odio, de tal manera que deben entender que la política tiene un gran parecido con el amor, porque es una tarea vinculada a las emociones humanas que requieren de un permanente apapacho de gobernantes y gobernados.

El gobernante o el político que se niegue a aceptar esa realidad, se condenaría al fracaso, en futuras contiendas electorales.

Deben tener el cuidado necesario para no equivocarse, porque jamás debe olvidar que los políticos adversarios siempre están al asecho de los errores que cometan los gobernantes, con el fin de capitalizarlos para sacarles provecho, ya que de esa manera confían en recuperar la confianza perdida en el pasado.

Debo decir también que además de que los gobernantes están obligados a privilegiar la sana relación Constitucional con los medios masivos de comunicación, también deben cuidar de que sus manejos, jamás se aparten de la axiología sociológica que realmente garantice una esmerada cortesía en el trato formal con las y los periodistas, y las empresas que representan.

Eso significa que los subalternos en los cuales, confían gobernantes, el inteligente y sano manejo de los medios masivos de comunicación, deben concebir sus responsabilidades tomando muy en cuenta, su respectiva jurisdicción territorial, nacional, estatal, o municipal, pero sin olvidar que, hoy por hoy, la magia de la Internet, nos impulsa a nivel mundial.

Finalmente, recomiendo que todos los periodistas hagamos un esfuerzo por analizar, razonar, y descubrir los aciertos, omisiones y errores de quienes ejercen el poder público, para que estemos en condiciones de ofrecerles nuestros sanos consejos, por medio de los contenidos de nuestro trabajo editorial y esforzadamente periodístico.

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