¡Vaya sorpresa!

Norma Ledezma de Hernández

 

 

Vaya noticia la que este miércoles dio a conocer el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En una lista con más de seiscientos nombres de presuntos terroristas y de personas relacionadas al narcotráfico y al lavado de dinero, a los mexicanos no nos importó que apareciera el nombre del presidente Sirio, Bashar Al-Asad o del venezolano Nicolás Maduro, es más la mayoría ni siquiera sabe que ellos están en esa lista.

Lo que sacudió al pueblo de México, fue ver dos nombres muy queridos, uno de ellos el del capitán del equipo mexicano de futbol, Rafael Márquez y el de Julio César Álvarez Montelongo, mejor conocido como Julión Álvarez, ambos vinculados al narcotraficante Raúl Flores Hernández, quien fue detenido el 20 de julio, en Zapopan, Jalisco, para ser procesado por el delito de asociación delictuosa, a petición de las autoridades estadounidenses.

Obviamente, ambos personajes negaron cualquier vínculo con el delincuente antes mencionado. El miércoles, en una conferencia de prensa convocada por el jugador de la Selección Mexicana y el Atlas, Rafa Márquez, con un semblante triste y con una voz que en momentos parecía que se iba a quebrar dijo: “Así como he encarado mi carrera como profesional, hoy es mi partido más difícil e intentaré esclarecer todo esto y ser el Rafa Márquez que ustedes conocen”.

Por su parte Julión Álvarez, primero en un video subido por él a las redes sociales y al día siguiente en una rueda de prensa dijo: “Me ha costado muchísimo lo poco o mucho que tengo, me lo he ganado. Yo me he dedicado a hacer música y gracias a Dios no tengo necesidad de hacer ninguna de las cosas de las que me están acusando. Son cuestiones de envidia, de celos. No sé si políticas también”.

Raúl Flores Hernández, identificado como líder del grupo criminal “Los Flores”, es considerado por las autoridades de Estados Unidos, como uno de los capos más importantes de México, quien inteligentemente se ha mantenido con un perfil muy bajo, lo que le ha permitido sostenerse por más de 35 años como amo y señor de la cocaína. Sus nexos en Colombia, le permite comercializar cualquier cantidad de cocaína que le pidan, de hecho, si alguno de los “grandes” de la droga necesita cubrir un pedido y no cuenta con ella, no tiene más que hablarle al “Tío”, como también es conocido, para que le mande la carga.

El 30 de agosto de 2010, el Diario Oficial de la Federación informó que la PGR ofrecía una recompensa por Raúl Flores Hernández, por su probable responsabilidad de los delitos de delincuencia organizada, violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y por el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato a la gubernatura de la coalición “Todos somos Tamaulipas”, y cuatro de sus acompañantes. En dicha publicación, se refieren a Flores Hernández, también, como Miguel Casas Linares.

La investigación recién dada a conocer, duró varios años, lo que permitió dar a conocer toda la red de lavado de dinero. La relación de Rafael Márquez, con Flores Hernández, tiene más de 20 años, en los cuales, se han asociado, para establecer múltiples negocios. De las 42 empresas dadas a conocer, nueve empresas son de Márquez, por lo que desde el primer momento han sido congeladas todas sus cuentas.

Sin embargo, según los implicados y sus contadores, todos estos negocios se realizaron a través de empresas legalmente establecidas y reguladas, por lo que, jurídicamente no fueron sus prestanombres.

Según ha trascendido, en siete años, mil 300 personas o empresas, han aclarado y comprobado la legalidad de sus bienes y han sido eliminados de esta “lista negra”, obviamente, es un proceso largo y complicado, pero que bien vale la pena pasar, cuando se está seguro de la legitimidad de la fortuna o negocios.

Y aunque el detenido, Flores Hernández, ha confesado a los agentes de la DEA de estas sociedades comerciales y de su amistad con estos dos famosos, también ha dicho, que ninguno de los dos, sabía de sus actividades criminales, lo que en parte podría ser cierto, recordando que para muchos, la existencia de este tipo, era completamente desconocida, a diferencia de muchos otros narcotraficantes, que vemos su nombre en los diferentes medios de comunicación.

Desafortunadamente, no sólo hay consecuencias legales, ya sean del orden fiscal o penal, el problema es que la imagen de la persona queda vulnerada y dañada. En el caso de Rafa Márquez, casi es un hecho que su carrera está acabada, porque aunado a su edad, el futbolista podría ser inhabilitado por parte de la Federación para jugar en la Liga mexicana, pues el cuarto apartado del artículo 23 del Reglamento de Afiliación, indica: “que todo jugador afiliado, no podrá ser parte o haber participado en negocios de dudosa reputación o en conductas delictivas, a juicio del Comité Ejecutivo”.

Ante esta vorágine de información, creo que yo, como muchos más, quisiéramos que el futbolista, sea inocente. Más allá de que nos quedemos sin el liderazgo que tiene con sus compañeros dentro de la cancha o que ya no volvamos a disfrutar de su juego preciso y elegante, nos duele ver la caída de un gran futbolista. Una persona que puso el nombre de México en alto, ya sea de forma individual o en equipo. Y sea inocente o no, todo lo realizado y entregado dentro del terreno de juego, o a través de sus asociaciones, no podrá ser borrado por el dictamen de un jurado.

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