El 20 que no cae

Por Juan Carlos López Aceves

 

 

Es un tremendo y costoso error, pensar que la democracia se agota en las urnas votando cada tres o seis años, para luego recluirse en su casa y esperar que la nueva jornada electoral lo convoque a la casilla. Votar y esperar que suceda un milagro: que la autoridad electa por sí sola, solucione los problemas y extermine los males principales que tanto ofenden a la sociedad. Como el de la corrupción y la ausencia de una efectiva rendición de cuentas. Votar y soñar. Soñar y votar, y la terca realidad permanece inalterable. Tenemos que entender que una boleta depositada en una urna, es apenas el primer paso, no el final. Diálogo, verdad y exigencia, nos dice la trilogía de la ENCÍVICA: la cruzada nacional mediante la cual, el INE y el IETAM pretenden que nos caiga el 20.

Abrirnos los ojos, descruzar los brazos y poner manos a la obra para construir el segundo piso de la joven democracia mexicana. Pasar de la crítica a la práctica, difundir y ejercitar los derechos que son nuestros y están en la Carta Magna, por una simple razón de ser: para beneficio de una sociedad, que hasta el momento es más un testigo, que permanece distante de los asuntos públicos. Cuando de lo que se trata es precisamente de todo lo contrario: que la Sociedad participe manera constructiva en los asuntos del Gobierno. Que nos caiga el 20.

Un segundo piso en donde la sociedad juega un papel estelar. El siguiente paso después de votar, tiene que ver con la vigilancia del ejercicio del poder electo y el monitoreo permanente de los recursos públicos. Transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, son insumos básicos para edificar y evaluar, a la etapa segunda de nuestra democracia. Que nos caiga el 20.

Durante todo el Siglo XXI, el Estado Mexicano ha realizado un enorme esfuerzo, reformando la Carta Magna, creando nuevas leyes e instituciones, que sustenten el segundo piso de la democracia. Contabilidad Gubernamental, Transparencia, Disciplina Financiera y Combate a la Corrupción, resumen la acción legislativa a cargo del Congreso de la Unión y de los Congresos locales. El parto de nuevas instituciones y sistemas nacionales, resulta insuficiente para alcanzar el objetivo, sin la participación de la sociedad. Que nos caiga el 20.

Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para su beneficio, señala el artículo 39 de la Carta Magna. Y dice: el pueblo tiene en todo tiempo, el derecho inalienable de alterar o modificar la forma de su gobierno. Lo anterior implica no solo ejercer el derecho de votar, sino también el de vigilar a este poder. Para lo cual se requiere una sociedad enterada, organizada y vigorosa. Que reconozca el poder de su voto, para premiar o castigar a partidos, gobiernos y candidatos, y provocar continuidad o alternancia, pero que no se detenga aquí. Se requiere de una sociedad que en el ejercicio de sus derechos, genere un entorno de presión y empuje el ejercicio democrático del poder. Que nos caiga el 20.

Una sociedad que le sea fiel, en las buenas pero sobre todo en las malas, a dos Sistemas Nacionales que son la columna vertebral de esta segunda etapa. Uno es el de transparencia y el otro el anticorrupción. Dos organizaciones han puesto el ejemplo, del poder que tiene la sociedad. La COPARMEX y el IMCO. Para dar seguimiento a la aprobación de los Sistema Estatales Anticorrupción, tuvieron la genial idea de crear dos Semáforos Anticorrupción. Uno para evaluar la calidad de las reformas constitucionales y el otro, el sus leyes secundarias. Tamaulipas sacó un 100 de calificación en la primera y 90 en la segunda. Promedio de 95 y quinto lugar en la tabla nacional. La trilogía perfecta: buenas leyes, instituciones nuevas y sociedad con la pila bien puesta. Que nos caiga el 20.

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