Voz ciudadana

Nuestro México

 

Alicia Caballero Galindo

 

Viajando por las distintas regiones del país, se observa una garrafal diferencia entre los pueblos del norte y los del sureste de nuestra patria; sin embargo, en ambas partes prevalece un denominador común: la ley del menor esfuerzo.

No cabe duda que los viajes ilustran; cuando se transita por distintas regiones de nuestro país observamos gran variedad de climas y ecosistemas. Manteniendo una mentalidad abierta a la observación y a la reflexión, nos hace pensar.

Recientemente visité la zona de Cancún y se observa un gran número de turistas extranjeros de todo el mundo, ese hecho nos llena de orgullo porque un jirón de nuestra patria forma parte del contexto mundial en materia turística, de hecho, por su diversidad, México es considerado como un destino turístico por excelencia con diversos tipos de entornos; playa, montaña, desierto, zonas arqueológicas y una serie interminable de testimonios históricos de los que nos sentimos orgullosos, así como una cocina excelente que se ha ganado un espacio importante en el contexto mundial.

En una visita rápida a la población de Tulúm, cerca de Cancún, también en el Estado de Quintana Roo, pudimos comprobar que una gran cantidad de la población vive del turismo. Las zonas hoteleras son extensas y variadas, al alcance de todos los bolsillos, pero es decepcionante comprobar que la mayoría de los capitalistas tanto de las poblaciones como de las zonas hoteleras, son extranjeros o procedentes de otras regiones de México y los pobladores nativos son empleados al servicio de personas de otras tierras, es decir, los dueños naturales de tantas riquezas y bellezas son servidores de personas extranjeras, quienes explotan nuestras riquezas en esa región. El primer pensamiento que viene a la mente es de rechazo y molestia por tal situación, pero en seguida viene la reflexión. Nadie impide a los pobladores autóctonos ser emprendedores y tomar las riendas de sus riquezas para explotarlas y multiplicarlas, pero son pocos los nativos con mentalidad empresarial que deciden hacerlo. Desde el punto de vista sociológico, existe una explicación sencilla; las personas originarias de esa pródiga región no requieren de mucho esfuerzo para obtener el sustento de sus familias, porque su entorno produce todo sin necesidad de ser cultivado. Tiene flora abundante que les proporciona vegetales y fauna para cazar, así como ricas costas para explotar la pesca para abastecerse de alimentos en abundancia. La selva provee también de materiales para construir sus viviendas sin necesidad de comprar. Estos privilegios convierten al grueso de la población en personas que se conforman con subsistir sin esfuerzo y con eso les basta, no ambicionan más, salvo honrosas excepciones.

Hay dos formas de ver esta situación; por una parte, es lamentable que los mexicanos en su propia tierra estén al servicio de extranjeros, quienes son propietarios…. La otra postura sería “agradecer” a los capitalistas de otros lugares crear fuentes de trabajo para la gente de la región.

En el norte del país, la población es más productiva porque para conseguir su sustento se requiere de más trabajo y cultivo para que las tierras produzcan y esa situación redunda en una mentalidad distinta, por desgracia, el paternalismo gubernamental prevaleciente genera en el país, que tanto en el norte como en el sur, el grueso de la población, busca subsistir y no da el “plus” que se requiere para “brincar” al escalón siguiente y lograr con esta postura crecer. Por desgracia el país está estancado gracias a un programa político practicado a raíz de la Revolución Mexicana por los gobernantes de cualquier color, que con el sistema educativo prevaleciente y los programas de asistencia social “preparan” a la población mayoritaria para ser empleados con sueldos seguros y apoyo social para solventar sus necesidades primarias castrando el deseo de superación. Nadie protesta porque todo empleado espera gustoso su jubilación para seguir recibiendo los beneficios de la seguridad social. Un pueblo conformista y menos preparado es más fácil de gobernar.

Si queremos salir del estatus actual, debemos romper los grilletes de la mediocridad y el conformismo, leer más libros y ver menos futbol, ver programas culturales y menos telenovelas que solo idiotizan a los incautos, enorgullecernos de ser lo que somos y aprender a crecer y elevar la autoestima, profesionalizar las actividades para hacerlas cada vez mejor, tomar en muestras manos nuestros destinos en vez de esperar que otros decidan por nosotros. Ser más reflexivos a la hora de escoger a nuestros gobernantes para evitar decepciones y sorpresas desagradables de las que podemos arrepentirnos…

En 2018 se realizarán elecciones; es importante que desde ahorita empecemos a analizar lo que más nos conviene como nación y los partidos políticos nacionales deben ser cuidadosos con sus decisiones a la hora de seleccionar candidatos, porque de eso dependerá su triunfo o su derrota.

Ya no queremos ver las mismas caras de quienes tienen sus historias en el mundo de la política. El dicho reza: renovarse o morir…no lo deben olvidar a la hora de elegir a sus representantes.

Para Tamaulipas será un buen indicador el resultado de estas votaciones para “calificar” el ejercicio del presente sexenio…