Polifórum

UAT, un ejemplo internacional

 

Diego López Bernal

 

Una de las instituciones educativas que comenzó hace algunos años una transformación de fondo es la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Ahí conseguimos nuestra preparación académica que nos llevó a ejercer esta profesión de la comunicación, gracias a la carrera de Relaciones Públicas, en la entonces Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

Nos tocó, a mediados de la última década del siglo pasado ser partícipes de ese cambio que hoy se consolida a pasos ágiles, en paralelo a la transformación que genera en el mundo la revolución tecnológica más rápida de todos los tiempos. Así se mueve la UAT también, de manera dinámica.

En la década de los 90 apenas estaba en ciernes el inicio de un gran cambio; aún nos tocó toparnos con actitudes porriles de no pocos líderes que se aferraban al poder conseguido de manera complicada, pero poco a poco los espacios se fueron recuperando por parte del rector en turno. Para muchos fue difícil, para otros fue lo mejor que pudo haber pasado.

Nos referimos, claro, a investigadores, científicos y académicos en general, quienes vieron con buenos ojos que aquellas mujeres y hombres, en quienes se sustentaba la formación universitaria de miles de jóvenes de la Generación X, fueran puestos poco a poco en el lugar que les corresponde: en la toma de decisiones.

Así, a los jóvenes que nos tocó estar en aquellas aulas de los finales del segundo milenio correspondió ser testigos del inicio de algo hasta ahora inacabado. Y es que la UAT continúa, desde entonces, en esa ruta de llevar la calidad a otro nivel. Así ha sido rector tras rector (con deshonrosas excepciones).

Y de esta manera llega también ENRIQUE ETIENNE PÉREZ DEL RÍO al final de su gestión rectoral, entregando cuentas que han sido evaluadas de manera constante por el Patronato Universitario, por los miembros de la academia y, por supuesto, por el alumnado. Sí, a ojos de la sociedad misma están los resultados.

En estas mismas páginas de El Diario de Ciudad Victoria se publicó el segundo artículo del serial “Tamaulipecos en el Mundo”, en el cual se da a conocer la labor que realizan profesionistas originarios de nuestra entidad en diversas partes del orbe y, en esta ocasión, fue una egresada de la UAT la protagonista del reportaje. Vamos al detalle.

¿Cómo inició su historia? CELESTE GONZÁLEZ narra que tomó la oportunidad de ir por intercambio académico a España, en el programa de movilidad más grande que haya tenido jamás la UAT. Así llegó al Viejo Continente, gracias a esta opción que en nuestros tiempos era inalcanzable para la mayoría.

Y como esta historia existen muchísimas más. Ahora reconocer ser egresado de la UAT se dice de otra manera  y se percibe bien con los interlocutores. Esto gracias a que paso a paso la Universidad no ceja en su empeño por alcanzar acreditaciones internacionales, las cuales han recibido un fuerte impulso en el rectorado de ENRIQUE ETIENNE.

Por lo pronto ayer fue reconocida nuestra Alma Matar por ser la universidad pública que más acreditaciones (18 licenciaturas) ha logrado en toda América Latina. Se dice fácil, pero solo directivos y cuerpo docente saben lo complicado que es alcanzar estos objetivos trazados por el rector ETIENNE al inicio de su gestión. ¿Hasta dónde llegará esta historia?

Pronto sabremos las metas y estrategias de JOSÉ SUÁREZ, el rector electo, quien en estos momentos ha sabido mantenerse en la encomienda que tiene y seguramente trabaja con ahínco con un bien definido equipo de trabajo para encarar su futuro rectorado. No dudamos que la UAT tomará así un nuevo impulso.

Y es que las instituciones, como las personas, tienen que estar en renovación constante… Y hacia allá va la UAT.

 

REPARTO PARA 2018…

En la entrega anterior hablábamos de la importancia de la renovación de las dirigencias municipales priistas. Pusimos como ejemplo el caso de Tula, donde finalmente ganó JUAN BUSTOS, aunque no existió claridad suficiente en el proceso. De hecho, ya en otras grandes ciudades se cuestiona el liderazgo de SERGIO GUAJARDO, pues estos procesos parecen pasos equivocados hacia el 2018. Estaremos atentos a esta puesta en escena.

 

EL GRAN CIRCO…

Primer Acto.- Sale un diputado gastándose su sueldote en el otro lado mientras las faltas se acumulan en el Congreso.

Segundo Acto.- Sale otro diputado sentado a sus anchas en su curul presumiendo sus joyas y su celular de última generación.

Tercer Acto.- Sale un tercer diputado diciendo que propondrá que los “vagos” puedan hacer política.

¿Cómo se llamó la obra?

“Los Tres Reyes Vagos”.

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