WASHINGTON, EU., febrero 12 (Notimex)

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) consideró este lunes que la crisis política, social y económica en Venezuela ha alcanzado ya niveles “alarmantes y gravísimos”, pero se abstuvo de indicar si se han registrado crímenes de lesa humanidad.

“Me parece terrible caracterizar ya cual situación es peor o no, pero sí sentimos que esta situación es alarmante, gravísima. No soy capaz ya de usar otro adjetivo más catastrófico”, dijo aquí el presidente de la CIDH, Francisco José Eguiguren Praeli.

Al presentar este lunes el nuevo informe de la CIDH sobre Venezuela, Eguiguren consideró terrible comparar quien mató más. “No hay crepúsculo que sea útil en este momento”.

En su informe, la CIDH dio cuenta de un progresivo debilitamiento de la institucionalidad democrática y la situación de derechos humanos en Venezuela, indicando que esta se ha intensificado de manera alarmante en los últimos dos años.

Esta descomposición ha sido resultado de un conjunto de factores, entre los que destacó lo que calificó como las “graves injerencias” de los poderes ejecutivo y judicial en el poder legislativo, que dijo, ha convertido a la Asamblea Nacional en un órgano incapacitado.

“El agravamiento de la crisis reciente en Venezuela se relaciona estrechamente con decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, adoptadas en abierta contradicción con el orden constitucional”, indicó el organismo hemisférico.

El deterioro se ha evidenciado en un endurecimiento de la respuesta del estado hacia la disidencia y la protesta, como consecuencia de lo cual 157 personas perdieron la vida en el primer semestre de 2017, en el marco de las protestas callejeras.

El estado de impunidad que se vive ha agravado también los niveles de corrupción, además de una descomposición del desabasto de alimentos y medicamentos, que se está traduciendo en altos niveles de desnutrición, crisis hospitalaria y un incremento en la pobreza extrema.

Edison Lanza, Relator Especial para la Libertad de Expresión dijo que el informe da cuenta un deterioro de la libertad de expresión, manifestado en serias y graves restricciones, censuras, ataques a periodistas y patrones de hostigamiento.

“Se busca silenciar, acallar la expresión libre de la discrepancia, de la disidencia y de la opinión”, dijo.

De acuerdo con el reporte, desde 2016 un total de 30 periodistas extranjeros fueron expulsados, además de la suspensión de la señal de canales como CNN, NTN y Globovisión, y la revocación de los permisos de operación de 49 radios, entre otras acciones.

Eguiguren dejó en claro que para la CIDH, la salida a esta crisis “debe ser democrática, pacífica y respetuosa de los derechos humanos”.

“Venezuela no puede continuar eludiendo indefinidamente sus responsabilidades internacionales en materia de derechos humanos. Es urgente que el Estado de Venezuela asuma la gravedad de la situación, atienda las recomendaciones realizadas en este informe y acepte ofrecimientos de cooperación internacional”, dijo.

El directivo agregó que la Comisión hacía un urgente exhorto a los Estados de la OEA para que se activen los mecanismos disponibles en el sistema interamericano, incluyendo gestiones para que la CIDH pueda efectuar una visita in loco a esa nación sudamericana.

Aunque hasta ahora los esfuerzos para que la OEA se ocupe de la situación dado el fracaso de las gestiones al respecto en el Consejo Permanente, Eguiguren dijo que el hecho de que algunos países, incluidos los que forman el Grupo de Lima, se hayan abocando al tema “muestra que hay un accionar, una preocupación”.

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