Congreso en tiempos de con… versión Glafiro

Diego López Bernal

 

Viernes uno de septiembre del 2017, bajo el título “Carlos García: Protagonismo sin oposición”: “Nadie se atreve a refutarlo. Dicen que su fama va más allá de las veintitantas imponentes columnas del edificio del Poder Legislativo del Estado, pues desde su natal Matamoros bien que lo conocen y pocos lo contradicen, al menos públicamente, desde que es el mandamás del Congreso del Estado, de octubre a la fecha, para ser más precisos (…)”.

Jueves dos de febrero del 2018, bajo el título “Ojalá… Glafiro… Ojalá”: “Ayer terminó una de las etapas más controversiales del Poder Legislativo del Estado (…) CARLOS GARCÍA GONZÁLEZ es genio y figura, por ello muchos agradecen que haya pedido licencia para irse a la campaña política (…) Ojalá que GLAFIRO SALINAS le devuelva un poco de dignidad a esta posición (…)”.

Narración en tres actos y ahora sí podemos presumir que lo vaticinamos… El Congreso de Tamaulipas cambia de nombre en esta puesta en escena del Gran Foro Político, ahora es: “La Gloria y el Infierno” (el orden de los factores no altera el producto, nos decían en la escuela hace varias décadas).

Primer Acto.- El año pasado, casi un año después de tomar posesión la actual Legislatura, hacíamos un repaso de la actuación del ahora virtual candidato del PAN a la Alcaldía de Matamoros, recordando los pleitos públicos que GARCÍA GONZÁLEZ tuvo con “CHUMA” MORENO y la ex secretaria de Finanzas, GABRIELA GARCÍA, entre muchos más.

Segundo Acto.- Hace dos semanas, después de solicitar licencia y dejar como “encargado de despacho” (no es literal, no se nos ofenda Don Glafiro), dábamos cuenta del show armado por GARCÍA GONZÁLEZ para dejar la titularidad del Congreso del Estado, donde retumbó fuerte “El Rey”, de José Alfredo Jiménez (no se vale reír a toro pasado).

Tercer Acto.- En el “intermezzo”, GLAFIRO SALINAS demostró que cortaría por lo sano con la gestión del matamorense y prometió un cambio radical en el timón legislativo. Y lo cumplió, pues lo de ayer dejó con  la boca abierta a más de un visitante, de un trabajador y hasta de una reportera (los diputados no cuentan, ya perdieron la capacidad de asombro).

El Congreso del Estado dio un giro drástico ayer, justamente cuando los católicos celebran el Miércoles de Ceniza, inicio de la etapa de conversión religiosa y, aunque no literalmente, al celebrar el Día del Amor y la Amistad en la sede legislativa nos dio pie a esta puesta en escena.

¿Cómo se llamó la obra? Ponga Usted el nombre, pero sí hemos de reconocer que GLAFIRO SALINAS MENDIOLA cambió drásticamente el escenario legislativo y casi (ya casi) nos conmueve hasta las lágrimas, pues era un día lleno de emociones (aplausos).

En fin, y poniendo nombre a la escenografía de ayer, como decían los poetas y cantores de otros tiempos: “Más vale hacer el amor y no la guerra”. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Cuánto durará esta bella luna de miel entre los candidatos de todas las bancadas? Recuerden que ya vienen las campañas.

 

REFLEXIONES…

Hay quienes hacen de la polémica un modo de vida. Esta situación se nota de manera más nítida en algunas actividades sociales y profesionales; por ejemplo, quienes viven del espectáculo no tienen reparo en dar las gracias por ser puestos en el centro del escenario, sea cual sea la forma de llegar a él. Y mientras las polémicas se acentúan en los medios de comunicación, llegando al grado de invadir la privacidad de los hogares, esos otros actores que se engrandecen con ellas, llamados políticos, logran desviar nuestra atención. Ojalá que en las próximas campañas presidenciales pongamos atención a todo el entorno de cada candidato, pues seis años de mandato valen un análisis a conciencia. Reflexionemos, aún podemos.

 

Comentarios en: [email protected]

Comentarios