Llevan a escena las relaciones humanas en clave de futbol

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Algunos de los dilemas y situaciones a los que se enfrentan hombres y mujeres en cuanto a las relaciones afectivas, es lo que plantea a través de metáforas relacionadas con el futbol la puesta escénica Granito de arena. La pieza dirigida por Ignacio Escárcega ofrece corta temporada en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

En la obra también escrita por Escárcega el espectador ríe y se sorprende de las decisiones y actitudes que el protagonista, Alberto (Rodolfo Arias), toma frente a situaciones que nunca se imaginó viviría, mucho menos a sus 50 años.

Es un hombre maduro, profesor de Filosofía y apasionado del futbol, que se muestra resignado a tener una vida sin sobresaltos con su mujer Elisa (Lorena Bojórquez), ir al cine, escuchar conciertos, viajar juntos, hasta que el interés amoroso hacia su persona de parte de una mujer joven, Alma (Sofía Gabriel), “le mueve el tapete” y lo saca de su zona de confort.

Con ayuda de su amigo confidente, Felipe (Manuel Domínguez), hombre soltero, que de repente siente nostalgia por su anterior relación afectiva, pero que ante los conflictos de convivencia y buscando la tranquilidad decidió vivir solo, Alberto se cuestiona si está satisfecho de su relación con Elisa.

En la obra los personajes calientan antes de entrar a escena, sostienen conversaciones en las que de manera amable hay reclamos, emplean frases futboleras como fuera de lugar, reflexionan, se preguntan y dudan sobre sus decisiones, sentimientos y acciones.

‘Granito de arena’ es una frase empleada por los futbolistas profesionales cuando son cuestionados por la prensa sobre su desempeño y el resultado final, evadiendo la responsabilidad individual. Así se exhibe Alberto en sus relaciones afectuosas, la culpa es de ellas, del momento, del destino, pero no de él.

El protagonista se verá amagado por la necesidad de tomar una postura de vida y quizá renunciar a espejismos que por otro lado fortalecen su autoestima, que en palabras de Alma estaba seca y pisoteada.

Además de estar presente en los diálogos, el mundo futbolero es llevado a escena con el uso de baloncitos de chocolate con el que juegan los actores y el gusto por coleccionar la estampas del álbum Panini del Mundial Rusia 2018.

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