No pierdan de vista a Américo

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Fernando Acuña Piñeiro

 

No hay que olvidar la aún joven historia política de  Américo Villarreal Anaya: primero aparece en una lista de aspirantes al Senado de la República por MORENA.

El hecho de que, en dicho grupo estuviesen políticos con experiencia, incluso personajes que se jactaban de ser gente muy cercana a López Obrador, motivaron que muy pocos dirigiesen la mirada hacia el prestigiado cardiólogo victorense.

Posteriormente, su nominación como Senador, provoca en algunos ciertas dudas en relación a sus posibilidades de ganar, pues consideraban que se enfrentaría a la maquinaria azul, cuyo candidato al Senado representaba no solo al PAN, sino al orgullo filial más querido de la marca del poder en Tamaulipas.

Pero no solo eso, se enfrentaba también AVA, a otro candidato como Alejandro Guevara, quien presumía  ser amigo cercano del Presidente Peña Nieto.

Recuerdo que durante un desayuno en el Paradise,  al cual fuimos convocados por MORENA, y en el cual estuvieron presentes, los candidatos formales a la senaduría, Américo y Lupita, (la maestra jubilada, que hoy es  orgullosa poseedora de una curul federal, en la Cámara alta) palabras más o menos,  le pregunté a Villarreal Anaya:

—¿Cómo piensas ganar la elección, ante dos candidatos como Ismael García Cabeza de Vaca y ante Alejandro Guevara Cobos, el primero hermano del gobernador, y el segundo quien se auto describe, como amigo cercano del Presidente de la república?

En esa ocasión, Américo me contestó que con trabajo, con congruencia y valores políticos, planteándole a la gente un cambio verdadero, y la necesidad de hacer historia, junto al candidato a la presidencia, Andrés Manuel López  Obrador.

“El país está enfermo, me dijo Américo, y nuestro estado no es la excepción, por lo tanto hay que  curarlos, hay que erradicar los vicios y los problemas que actualmente aquejan, tanto a la república, como a lo que corresponde a Tamaulipas”. En ese momento, las palabras  del médico (que  se ha desempeñado como Subsecretario de Salud en la entidad, y ha estado al frente de importantes  instituciones del ramo hospitalario) sonaban sencillas, y sin el glamour del clásico político que suele echarse grandes rollos para impresionar a los periodistas.

Pero, la pregunta, sobre las candidaturas de AVA y de la maestra Lupita Covarrubias aún estaban en el aire: ¿Por qué ellos?

La explicación corrió a cargo  del joven secretario estatal de Prensa, Guillermo Aoyama, un chavo  estudiante de la facultad  de Ciencias Políticas de la UNAM, y originario de Tampico. Memo, el de MORENA, (para no confundirlo con otros homólogos del pasado) nos dijo:

“Ustedes se preguntarán, el porqué MORENA no postuló aquí en Tamaulipas, a dos candidatos con carrera política y con un currículo amplio, como suelen hacerlo otros partidos. La respuesta es que nuestro partido, y especialmente nuestro líder, López  Obrador, han decidido que nuestros abanderados a cargos de elección popular sean ciudadanos, de ahí que en el caso  de Tamaulipas, los mejor evaluados hayan sido dos profesionistas, el primero de la medicina, y su compañera de fórmula,  una ciudadana, trabajadora de la educación”.

Éramos pocos, los que escuchábamos al Secretario de Prensa Aoyama. La mesa de aquel primer encuentro con los candidatos morenos, sería el preámbulo para muchas citas más.

Pero en aquel momento, nadie, tal vez ni ellos, los candidatos, ni nosotros como comunicadores, imaginábamos que estábamos justo en la antesala de una historia que cambiaría repentinamente el mapa político de Tamaulipas.

Las palabras del médico Villarreal Anaya, fueron proféticas: su enfático llamado al cambio tamaulipeco, fue adoptado por el electorado de las grandes ciudades, tanto del norte, como del sur y  centro, en el sentido  de buscar  nuevas opciones, para remediar la enfermedad del país, y de Tamaulipas en específico.

Hoy, definitivamente, nuestro estado ya no es el mismo: la correlación de fuerzas políticas, se ha nivelado considerablemente, y como dijo el enviado del CEN  de MORENA, Alejandro Rojas Díaz Durán, el morenismo se colocó este primero de julio a la vanguardia  electoral, mientras que los Vientos de  Cambio, perdieron poco más de 250 mil votos de ese capital de sufragios que habían ganado  en la elección del 2016.

¿Qué sigue ahora? Américo Villarreal Anaya acaba  de recibir ayer domingo por la tarde, su constancia de mayoría de manos del INE en el estado.

Su triunfo, como el mismo AVA lo dijo, se recibe con humildad, sin ningún tipo de fanfarronería, ni mucho menos prepotencia. Se reconoce la capacidad, y la aportación de los candidatos, como Ismael García  Cabeza de Vaca y Alejandro Guevara Cobos, como  Yalheel y María Elena Figueroa.

Todos ellos aportaron a la democracia. Y quienes  somos de esta entidad, esperamos que después de definidas las elecciones, tanto los ganadores como los que no llegaron por mayoría,  contribuyan dentro de sus competencias a respaldar las buenas acciones, en favor de los tamaulipecos.

Ha ganado el médico Villarreal Anaya de manera limpia. Esperemos que sepa hacer un excelente papel, pues  los  tamaulipecos confiamos mucho en él como el enlace más cercano con el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Ya desde ayer, en la entrega de la constancia, a la cual fuimos invitados personalmente por el senador electo, fuimos testigos de como éste personaje de mirada apacible y trato amable, es muy querido por la gente. Una sugerencia:

No pierdan de vista a Américo.

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