Mitos caídos

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José Inés Figueroa Vitela

 

En el viejo orden, todo mundo pensaba que manejar los programas sociales era la antesala para la siguiente candidatura.

Los actores políticos peleaban la llegada a las delegaciones, representaciones, dependencias con el mayor roce popular, como la Secretaría de Desarrollo Social y sus variantes sexenales.

No abrevaron las últimas generaciones en las lecciones que dejaron personajes como BALTAZAR HINOJOSA OCHOA, OSCAR LUEBBERT GUTIÉRREZ, ANTONIO MARTÍNEZ TORRES, entre otros, que andando la ruta de la supuesta influencia, frustraron repetidamente aspiraciones político electorales

Les pasa, como en este atípico campeonato mundial de futbol, donde las figuras preponderantes en el antecedente mediato, fueron objeto del golpeteo precisamente a partir de haber dejado ver su juego y ser escogidos como “los enemigos a vencer”.

Todo mundo se preparó para remontarlos y así fueron sembrándolos en el camino, hasta llegar a una final de “los menos mencionados”.

Esta elección en Tamaulipas rompió con una serie de mitos, empezando con aquellos que de su paso por los entes públicos de alto roce social, pensaron, primero que la candidatura ya la tenían en la bolsa y enseguida, daban por hecho el triunfo en las urnas.

Desde la selección de los candidatos, en el caso del partido en el poder estatal, ya se dibujaba una selección atípica, cuando el Secretario de Bienestar Social, GERARDO PEÑA FLORES se quedó sin la candidatura mayor del PAN, igual como se marginó en la fórmula reynosense al diputado amigo, JESÚS MARÍA MORENO.

El caso más ejemplar en el aquí y ahora, sea acaso el del ex coordinador en Victoria de los programas sociales MARIO ROMEL ARIZPE, quien defenestró del PRI porque, como muchos en su condición, pensó que su candidatura a la alcaldía era cosa de trámite.

Creyó –o quiso hacerlo-, como sus congéneres, que la fila de colonos formados en su escritorio para recibir la despensa y el apoyo institucional, igual se formaría en las urnas, cuando apareciera como candidato para hacerlo su nuevo gobernante.

Ya enlistado en la papeleta del Partido Verde Ecologista Mexicano, de la mano de su tío (quien antes sumó la regiduría, de la concesión que a este partido le dio el PRI y al que ya instalado en el cabildo, luego atacó de manera sistemática), MARIO ROMEL pudo enterarse sobre la diferencia entre pasado y presente.

De aquellos aplaudidores de antaño, ya sólo le abrieron la puerta en campaña algunos, para los que le alcanzó el presupuesto a rentar en la jornada y dos-tres románticos incomprendidos más.

Entre los partidos, en la elección municipal de Victoria capital el Verde fue el último en votación; hasta la candidata independiente, NAYMA KARINA BALQUIARENA PÉREZ sacó más votos.

Tumbando mitos, de alguna manera ese escenario ya se veía previsible por muchos en variados lugares y niveles de elección.

Hubo otros casos de alcaldes, quienes habiendo desempeñado una buena gestión que les hacía merecedores del refrendo en la reelección, sucumbieron en el cómputo de los votos reportados en las casillas, para sorpresa de sus seguidores.

En el desenlace de la elección del pasado domingo, hay variados nichos para repasar el saldo electoral.

Porque no es lo mismo hablar de quienes ganaron por consecuencia directa del voto inercial generado en la figura nacional del candidato presidencial morenista, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, que quienes lo hicieron por el tamaño de la operatividad desplegada en torno de su proyecto o quienes saben que ganaron, pero sigue sin quedarle claro por qué.

Regular tarea les queda a las autoridades electorales para dar las satisfacciones que hagan sentir al electorado el tamaño y vigencia de sus oficios.

La mayor parte de las incógnitas tienen respuestas ordinarias y resultan en que solo faltan elementos para la interpretación, información fidedigna amplia, suficiente, para dejar en claro que no existen las turbiedades que algunos animan en el imaginario colectivo.

Hay quienes se preguntan cómo es que en Tamaulipas votaron un millón 635 mil ciudadanos por la Presidencia de la República, pero por los candidatos al Senado fueron un millón 622 mil y para los diputados federales un millón 614 mil.

Esos 21 mil votos-ciudadanos de diferencia tienen una explicación y ha de darse más temprano que tarde, júrelo.

Así los reclamos que andan haciendo los partidos y candidatos derrotados que piensan debieron tener mejor suerte en las urnas y que por estos días se exhiben en los consejos electorales, camino de los tribunales respectivos.

El andamiaje electoral le ha costado una fortuna al Estado mexicano y su primera meta es la confianza ciudadana, hasta la percepción social, como primicia de evolución y maduración del sistema democrático nacional.

Los niveles de participación ciudadana dados en las urnas el pasado primero de julio representan un signo de avance, aunque el origen contenga perfiles multifactoriales.

Sostenerlos en el futuro mediato, al tenor de los siguientes procesos electorales, tiene mucho que ver en las satisfacciones aquellas aludidas, descansando en la actuación de las instancias jurisdiccionales.

Hoy, como en su oportunidad convocó el Gobernador FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, la mayoría de los tamaulipecos se encuentran concentrados en sus actividades ordinarias, dando la vuelta a la hoja de la elección.

Los sujetos de interés, partidos y candidatos son quienes dirimen controversias en las instancias jurisdiccionales y más les vale que en verdad, traten el desenlace de los juicios, acatando sentencias, aceptando a pie juntillas triunfos y derrotas en buena lid.

Solo así podremos aspirar a que los logros reflejados en la reciente contienda sean duraderos y se mantenga el tránsito hacia el perfeccionamiento del sistema político nacional, íntimamente ligado al correcto ejercicio del poder en beneficio de todos los sectores de la sociedad contemporánea.

Existe la oferta en ese sentido del hoy Presidente electo, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, que en una estructura tradicionalmente vertical como la nuestra, impera por alinear afanes y práxis hacia las esferas inferiores del ejercicio público.

Con su voto, los mexicanos y los tamaulipecos, predominantemente votamos por un cambio que en el discurso y la oferta está dispuesto y solo hace falta hacerlo efectivo, so pena de seguir cambiando, en cada elección, hasta que los gobernantes entiendan.

En septiembre concluye esta elección, con los últimos fallos de los tribunales y en ese mes inicia también el siguiente proceso electoral, este local, para renovar el Congreso del Estado.

Otra oportunidad para todos; veremos quienes tomaron nota y actuaron en consecuencia.

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