‘Uno busca lleno de esperanzas’

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Pérez Ávila.-

Para explicar la debacle esperada, esa especie de fracaso rotundo anunciado del PRI y del PAN, he encontrado en mi propensión a buscar en la televisión totonaca, algo elogiable por su originalidad o rescatable, por su afortunada manera de instruir, entreteniendo. Hasta ahora, mi optimismo ha sido derrotado cotidianamente. Por ejemplo, el programa Hoy, tan desangelado y falto de brillantez siempre, lo veo cuando desayuno en casa, pero poquísimo me dura el afán de soportarlo. Es un fastidio, con cambios permanentes, y siempre, siempre, la sosa, ñoña, la fastidiosa idea de que, si ellas y ellos ríen de sus babosadas, también lo hará el telespectador.

Impulsado por esa idea de, “ahora sí”, nos van a dar un espectáculo de categoría, ví primero la academia en TV-azteca. Un retrasado mental, con credencial de conductor, vuelve mazacote su blabaísmo insulso. Adal, supongo que es tocayo del inigualable Resortes, se recrea en la estúpida idea de que, porque le puntiagudizaron el órgano nasal, lo volvieron en el quirófano una mezcla de Errol Flynn y Clavillazo. Nada más feo, que un hombre feo, soñándose en el insomnio de la TV, un adonis opacando a Narciso.

Aún sin recuperarme bien a bien, osé cliquear en el canal de las de ellas, para percatarme sin intermediarios, del estilo implementado para algo parecido a un concurso terpsícoreo. Dos señoras, cuya belleza ocultan ellas en exagerado maquillaje o un corte de cabello estrambótico, juzgan y aconsejan a las y los participantes. Dayanara Torres se frena. Lolita Cortés se excede y amedrenta con su manera sibilina a todo mundo. Javier Poza, se limita a hacer lo estipulado por la dirección ejecutiva.

Le recomiendo busque otra clase de entretenimiento si es exigente. La televisión totonaca, me hizo ver la incongruencia de la política a la mexicana, con los proyectos morenos en un espacio totalmente en blanco, como el interior de cerebros sin estrenar, característica de casi todos ellos.

Son los mismos. Pasa en la política, lo mismo que acaece en la televisión. Algunos han estado siempre en la pantalla, como ciertos políticos siempre han estado en las cámaras sin siquiera haber cambiado impresiones con los ciudadanos. Hay parlamentarios, en México nada más, en ninguna otra parte del mundo, que jamás han recibido un voto de apoyo en las urnas, siendo diputados o senadores en forma permanente.

Así como está la programación que nos llega por cable o antena, así también está la expectativa originada por el gobierno en cierne.

También nosotros, como Enrique Santos Discépolo “buscamos llenos de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a nuestras ansias”. La promesa de Morena, nos llena de esperanza.

El caso Manuel Bartlet, no debe ser tomado con el tono amargo que hasta ahora han resurgido los mexicanos. Para decirlo con doña Tatiana Clouthier: “No porque es mal recibido, se va a acabar el país”.

Apueste a que AMLO se mantendrá firme en su nombramiento.

López Obrador nunca se equivoca. Esa es la idea que tiene de él, el mismo López Obrador. Sin exagerar un ápice, el tabasqueño se considera un dogma. Creer que podría rescindir su propósito de enviar como Director General de la CFE a Manuel Bartlet nomás porque, hasta algunos cercanos lo ven con desconfianza y hasta recelo, es creer en la posibilidad de atorar la rotación del globo terráqueo en su eje imaginario.

México se colocó en la línea de los que buscan, llenos de ilusión, la panacea que los libre de todas las enfermedades. Creyó, cree en la promesa de López Obrador. Del tamaño de esa ilusión es el compromiso.

GIRÁNDULA EUFÓRICA: Un estudioso sabe que la felicidad, es como el optimismo: es más una creencia que un hecho sustentable.

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