Los aprendices del Chómpiras

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Marco A. Ramírez.-

Es una tienda de conveniencia cualquiera en la carretera México – Acapulco en el tramo que pasa por el estado de Morelos. Un Cajero y el Gerente de la tienda están de guardia cuando un vehículo con cinco personas a bordo se detiene y estaciona en frente. Tres sujetos se bajan del vehículo, entran con actitud sospechosa y se dirigen al área de bebidas alcohólicas. Uno de los tres sujetos toma un par de paquetes de cervezas y camina hacia la caja mientras otro salía ya de la tienda con una botella en la mano. El Cajero se da cuenta del robo y procede a someter al de las cervezas con una navaja en el cuello mientras camina a la puerta reclamando que le regresen lo robado. El tercer individuo aún dentro de la tienda se aproxima para tratar de ayudar a su amigo, pero el Cajero al sentirse amenazado le corta el cuello al que tenía sometido y la sangre empieza a correr a chorros. Antes de arrojarlo afuera de la tienda, el Cajero le infirió dos puñaladas más. De acuerdo con los dictámenes forenses, el mal-logrado ladrón se desangró en menos de 30 segundos porque la herida alcanzó las venas yugular y carótida. Al llegar la policía, tanto el Cajero como el Gerente y un cómplice del robo son detenidos, el cadáver trasladado al despacho forense y los tres restantes se esfumaron en el carro junto con la botella que sustrajeron.

Los familiares del difunto proceden con una acusación de homicidio. Dos días después, el 30 de julio, la juez asignada al caso, Nancy Aguilar, avala la detención del Cajero señalando que su detención es legal ya que está siendo investigado por homicidio calificado. La parte defensora de este señor Cajero argumenta que su cliente actuó en defensa propia, la parte acusadora señala que basados en el video de las cámaras de seguridad, los ladrones no lo amenazaron ni ejercieron violencia alguna por lo que su vida no estuvo en riesgo además de que el hecho de tener una navaja consigo le daba “ventaja” sobre los delincuentes. ¿Quién tiene la razón?. Es una situación muy compleja porque se necesita estar en la misma condición para entender que la adrenalina cancela el razonamiento por lo que prácticamente queda uno en condición de primitiva supervivencia.

En resumen: cinco tipos llegaron a robar a una tienda y todo les salió mal porque no esperaban que hubiera resistencia o el “inconveniente” de que su vida estuviera en riesgo y terminaron siendo víctimas de su propio mal plan.

El desenlace de esta historia, afortunadamente rápido gracias a los juicios orales, es que el Cajero quedó en libertad luego de que la juez ratificara que los hechos sucedieron en el marco del delito de robo avalando así la defensa propia. La juez señaló que aunque las acciones del Cajero son antijurídicas, hay una excluyente dado que protegía su vida, la de su compañero y los bienes de su lugar de trabajo.

En un escenario imaginario, los tres cómplices que escaparon en el carro con la botella robada terminan emborrachándose en un paraje solitario. A través de sus contactos obtienen detalles de lo sucedido y ese “dolor” los anima a alcoholizarse aún más. Nada se supo más de ellos. Cuatro menos.

En otro caso de asaltos frustrados, a una banda de maleantes mexicanos se les ocurre “el robo del siglo”: una joyería en el mall de McAllen. El primer reto fue pasar indocumentados, a saber cuánto tuvieron que gastar pagándole al Coyote. Ya agrupados a soñar en grande con su asalto épico y “planear” todo para el día siguiente. Su primer error fue entrar al mall en grupo y a paso veloz, como si trajeran prisa de algo, obvio la gente lo notó, obvio la gente se preguntó “¿y esos qué?” y les puso atención. Al entrar a la joyería sometieron al guardia a punta de pistola y procedieron a cristalear como ya lo hicieron otros, o tal vez ellos mismos, en diferentes centros comerciales de México pero no contaban con la astucia, la efectividad y la rapidez de la policía gringa para responder a este tipo de eventos. En menos de lo que pensaron ya los tenían sometidos, fueron detenidos y ahora están sujetos a proceso judicial. El sueño de la independencia económica se derrumbó y de paso le dan munición al presidente Trump para atacar verbalmente a los indocumentados. No le aprendieron nada al Chómpiras.

Se dijo primero aquí. En una semana, otro escenario.

Avui no és demá.

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