México, 9 Agol (Notimex).- A través del adiestramiento de canes y el trabajo socioemocional, adolescentes infractores adquieren herramientas para su habilitación laboral y la toma asertiva de decisiones, lo que ayuda a su reinserción social, informó la Procuraduría General de la República (PGR).

Las autoridades indicaron que la PGR promueve esta labor entre jóvenes internos en Comunidades de Tratamiento Especializado para Adolescentes de la Ciudad de México, a fin de alcanzar buenos niveles de reinserción social.

La Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención al Delito y Servicios a la Comunidad (SDPDSC), en coordinación con la asociación Reinserta, realiza el programa “Dejando Huella”, con el que los adolescentes, además de adquirir herramientas para su habilitación laboral y la toma asertiva de decisiones, pudieron regalar los perros que ellos mismos adiestraron a niñas y niños con autismo y otras discapacidades.

A nombre del Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales, en suplencia del procurador General de la República, Alberto Elías Beltrán, la titular de la SDHPDSC, Sara Irene Herrerías Guerra, agradeció el trabajo realizado por Reinserta y el apoyo brindado por el gobierno de la Ciudad de México.

Herrerías Guerra dijo que la prevención del delito y la reinserción son los mejores caminos para la reconstrucción del tejido social, por ello resulta indispensable seguir apoyando programas con una vocación restaurativa como Dejando Huella.

El jefe del Gobierno de la Ciudad de México, José Ramón Amieva Gálvez, expresó que la suma de esfuerzos es siempre un factor importante para lograr resultados en beneficio de la ciudadanía, así como para brindarles una segunda oportunidad a los jóvenes que, por diferentes razones, se encuentran en internamiento.

La presidenta y cofundadora de la asociación civil Reinserta, Saskia Niño de Rivera, explicó que este programa, cuya fase piloto involucró a 40 adolescentes de diferentes centros, es una práctica innovadora y efectiva que, con mayor impulso y fuerza, podría llevarse a más lugares y atender a más jóvenes que quieran ser parte de este cambio.

Durante la clausura, en la que se entregaron certificados que avalan a las y los adolescentes como entrenadores caninos, Niño de Rivera recalcó que 80 por ciento de los participantes respondieron de manera positiva al programa y mostraron una mejor conducta y desenvolvimiento en su vida diaria.

“Dejando Huella” trabajó en tres ejes: en un proyecto de vida, fortalecer la toma de decisiones, así como reducir acciones y pensamientos impulsivos que conllevan a conductas delictivas, potenciado mediante la capacitación para entrenamiento de canes, la provisión de herramientas socioemocionales y de “conciencia plena”.

Durante estos talleres, los jóvenes abordaron distintos temas como la relación con la especie, la socialización y adiestramiento positivo, además de habilidades como la empatía, tolerancia a la frustración, la responsabilidad por otros, entre otras.

Diversos estudios cuentan con evidencia sobre los efectos positivos en la reincidencia, así como en factores psicosociales y conductuales en participantes en conflicto con la ley.

Los proyectos con canes en otros países han demostrado contribuir a mejorar los niveles de depresión y autocontrol de los internos, así como la relación y calidad de convivencia entre internos y custodios, afirmaron las autoridades.

 

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