Me dio miedo

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Melitón Guevara Castillo.-

Leí con suma atención la nota informativa “Casi pierde ojo por negligencia” y pone denuncia en Derechos Humanos. Se publicó en El Diario, ayer en la página 5, la escribió Rogelio Rodríguez Mendoza. Y, desde el inicio, desde el titular hasta que concluí la lectura el miedo, el temor, se apodero de mí. La razón creo que es un riesgo que vive, o puede vivir, todo derechohabiente de la medicina pública, no solo del IMSS.

La salud pública tiene un talón de Aquiles: la especialidad. Tan cierto es que, ayer mismo, se publicó información de Luis Carlos Ortega Tamez, líder sindical del Hospital Regional de Alta Especialidades, haciendo notar que hay déficit de 600 plazas de médicos, enfermería y hasta en áreas administrativas. Hace notar una coyuntura frecuente, ya normal, en la salud pública: que hay lista de espera en determinadas especialidades.

 

NEGLIGENCIA O CORRUPCIÓN

Los datos que contienen la nota informativa nos llevan a concluir dos detalles esenciales: 1) El déficit que se presenta en la medicina pública de especialistas, al grado que –en el caso específico–, al subrogar el servicio a una clínica especializada; que, por otra parte, es una rutina normal en la mayor parte de los hospitales de la salud pública. Así lo hace también el ISSSTE y en ciertos casos también la salud pública estatal. Este punto nos lleva a considerar un estado de rezagos en la salud pública nacional.

El segundo punto denunciado, la subrogación, no es negligencia, es algo tan simple que se puede identificar como corrupción: 1) Corrupción porque se deduce que el doctor externo no posee la especialidad específica para el caso médico que requirió atención. Corrupción de la entidad pública que hace la subrogación y, obvio, una falta de ética profesional del médico que, sin ser su especialidad, atiende y hasta hace una operación en la persona afectada. ¿Cuántos casos, como este, han sucedido y no se conocen porque no hay denuncias?

 

VIACRUCIS POR FALTA DE MÉDICOS ESPECIALISTAS

No es cuento, pero puede parecer un cuento de ficción, pero es de no ficción. Les sucede a todos los derechohabientes del Seguro Social. En mi caso, por ser un diabético desde hace 23 años, desde hace cinco años o un poco más, mes tras mes acudo a cita médica al Seguro. Como estoy asignado a la Clínica Familiar de San Luisito, no me puedo quejar: ahí, en la medicina familiar, hay una atención extraordinaria: a tiempo, atención excelente y eficiente. No hay queja de nada, porque hasta las asistentes médicos son muy atentas.

El problema es cuando se tiene cita médica con los especialistas. Conseguir la cita ya es una odisea, les platico mi último caso: El cuatro de mayo el médico familiar me da pase a oftalmología y la cita me la dan para el siete de junio. Ese día, sin retraso, recibí atención médica y me ordena una nueva cita; ahí aparece el pero, en la ventanilla correspondiente, me anotan: “Cita pendiente” y que me reporte en septiembre para ver si, para ese día, ya se abrió la agenda para el próximo año. En pocas palabras: durante medio año no se dan cita con especialistas, porque ya está llena la agenda de todo el año. Si la cita me la dan para enero, habré tardado siete meses… si es para mayo, serán once meses.

 

AGRADECIMIENTO PERENNE

La salud o medicina pública es una necesidad. Si observarnos el censo de población, si ponemos atención a los informes sobre el desarrollo, los rezagos sociales, la distribución de la riqueza, de los porcentajes de la población que está en los núcleos de pobreza o de pobreza extrema. Y es que, por otro lado, los ingresos familiares cada vez son más raquíticos, con pérdida del poder adquisitivo por la inflación, resulta entonces que no todos pueden pagar un médico particular, menos comprar las medicinas.

El IMSS y el ISSSTE, sin duda caben, cumplen una función social plena. Nacieron como una respuesta a la creciente demanda de salud pública, para coadyuvar en las familias de escasos recursos, el primero, y el segundo como una prestación para los servidores públicos, para la burocracia. Y estoy seguro, muchos como yo, en determinado momento nos hemos sentido más que agradecidos con una u otra entidad de salud pública… Que hoy estén con déficit es culpa, se entiende, de los gobiernos y de quienes las han administrado. Eso tiene que cambiar.

 

PROTAGONISTAS

Elba Esther Gordillo. Creo sin temor a equivocarme que todos, a casi todos los mexicanos, conocemos su historia: de cómo llegó al poder sindical, de su enriquecimiento, de la corrupción que generó e impulsó dentro del magisterio, de cómo casi se convirtió en dueña de la educación en México, hasta que fue detenida, procesada y puesta en prisión por varios años. Hoy, después de una larga lucha judicial, ya está libre y es cuando nos preguntamos: ¿El Estado fue incapaz de probar lo evidente? ¿Fue negligencia, incapacidad o, visto de otra manera, demasiada inteligencia de Elba para no dejar huellas de sus manejos corruptos?

 

 

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